
Por Martín Díaz / La Nube
¿Qué sabe —o a qué se atiene— la senadora Olga Patricia Sosa Ruiz cuando, con una serenidad que solo poseen los grandes bandidos o los inocentes, responde desafiante ante un nuevo escándalo que la rodea?
El caso estalló nuevamente cuando se hizo público un documento que revela que una tía de la legisladora, al igual que su madre, realizó una transacción por 1.5 millones de dólares, apenas unos días antes de la elección, en la misma institución financiera: Vector Casa de Bolsa, propiedad del empresario Alfonso Romo.
Según la investigación difundida por Nación Criminal de MVS Noticias, la coincidencia no es menor: dos operaciones millonarias, dos mujeres de la misma familia, la misma casa de bolsa y el mismo contexto electoral.
Para los investigadores, se trata de un esquema que “huele a huachicol fiscal”, una mecánica utilizada para disfrazar dinero y canalizarlo hacia campañas políticas.
La primera tormenta: la madre y la herencia
El pasado 30 de junio, Olga Sosa emitió un comunicado oficial con el logotipo del Senado de la República, en el que explicó que la titular de la cuenta señalada en la primera filtración era su madre.
Dijo que el dinero provenía de la venta de acciones heredadas de su abuelo, adquiridas en 1997 y cotizadas en la Bolsa Mexicana de Valores. Con esta versión buscó cerrar la polémica y presentar el caso como una operación legítima.
Por algunos días, el tema pareció enfriarse, aunque persistían rumores que ligaban a la familia con personajes señalados como “reyes del huachicol”, así como la versión de que uno de ellos habría patrocinado la presentación del cantante Julián Álvarez en el cierre de campaña de la senadora, cuando intentó, sin éxito, convertirse en presidenta municipal de Tampico.
Ahora la tía, otra transacción y más dudas
Hoy, la sombra vuelve a cernirse sobre la senadora.
El nuevo documento muestra que María Lorena Ruiz Garza, tía de Olga Sosa, realizó una compra de dólares por 1.5 millones de dólares —equivalentes a 30.7 millones de pesos— el 2 de mayo de 2022, a escasos días de la elección.
El CFDI confirma que la transacción se hizo mediante cheque nominativo y en una sola exhibición, reforzando el patrón que ahora se investiga.
La investigación de Nación Criminal subraya la coincidencia sospechosa: dos mujeres de la misma familia, montos similares, la misma institución financiera y fechas que coinciden con momentos clave de un proceso electoral.
El patrimonio que crece
Diversos reportes periodísticos han documentado la adquisición de propiedades por parte de la familia Sosa.
Se mencionan una vivienda en el exclusivo fraccionamiento Velamar, así como casas en Avenida Chairel esquina con Cerezo y en la calle Naranjo entre Sauce y Palma, entre otras.
Algunas de estas propiedades estarían a nombre de su madre, aunque hasta el momento no se han presentado documentos oficiales que acrediten irregularidades.
Una respuesta desafiante
Lejos de mostrarse preocupada, Olga Sosa respondió con un desdén que rebasa la soberbia:
“Que le den hasta donde tope”, lanzó, como si las acusaciones fueran cosa menor.
Sus palabras revelan más que su versión: exhiben la confianza ciega de quien se cree intocable, ajena a que los tiempos han cambiado y que el tufo a huachicol ya no alcanza para cubrir la podredumbre.



