MAKITO, SOMETE A REGIDORES

MARTIN DIAZ / La Nube
Un grupo de regidores —no todos, pero sí los más fieles al escritorio del alcalde— ha dejado de representar al pueblo para convertirse en una extensión del aparato. No opinan, no disienten. Asienten. Firman. Aplauden. Acompañan y defienden al alcalde.

Y si alguno tiene dudas, basta escuchar al regidor Teófilo Rubio Maldonado decir, en plena sesión, que Carlos Peña Ortiz puede “llamarnos la atención porque es como nuestro papá”.

Papá. No alcalde. No colega. No compañero.
Papá. Como si el Cabildo fuera una familia disfuncional y los regidores, hijos menores con miedo a levantar la voz.

La imagen es brutal: el alcalde joven, el muchacho que heredó el puesto, dando órdenes mientras sus incondicionales le extienden la alfombra. La crítica ciudadana se minimiza. La inconformidad se reprime. La institucionalidad se pliega. Y ellos, los representantes populares, se acomodan.

Ya no se sabe si están ahí por elección o por designación directa. Porque actúan como si respondieran al Makiato, no a los ciudadanos. Porque parecen más comprometidos con proteger el proyecto personal de Carlos Peña que con la realidad que se vive afuera del recinto.

Y mientras la ciudad se inunda, se descompone, se cansa…
ellos no cuestionan.
Ellos sirven.

El Cabildo ya no debate.
Solo respalda, obedece y protege al poder.

📌 Y si para eso los eligieron, más valdría que entregaran la curul… y pidieran su gafete como empleados del despacho del alcalde

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